viernes, 19 de junio de 2015

Presentación de Heavy Metal #275




El próximo sábado 26 de julio haré acto de presencia (junto con un contingente de colegas talentosos) a la presentación del número 275 de la legendaria revista de fantasía Heavy Metal. Esta edición tiene la peculiaridad de haber sido escrita y dibujada por autores mexicanos (y un colado argentino). A mi cargo estuvo la ilustración de portada.
La cita es en la tienda de cómics Decomixado; que es, por cierto, un punto de venta de nuestras publicaciones.



martes, 19 de mayo de 2015

Birdman + Daredevil



El loop del voto nulo


Odisea anulista

“Todos los grandes acontecimientos y personajes de la historia mundial se producen, por así decirlo, dos veces (…) la primera vez como tragedia, la segunda como farsa”. Esta famosísima paráfrasis de Marx sobre Hegel trae a mi mente el recuerdo de un momento histórico relativamente similar a este, relativamente menor y relativamente reciente (seis años hace), pero que resulta harto ejemplificador de que la historia suele volver, volver y volver después de haber abusado en la ingesta de payaso.

Hace seis años se desarrolló un debate que polarizó a la sociedad en tres bandos: los partidarios de salir a votar, los partidarios de anular el voto y los partidarios de no tomar partido (los mal llamados “apolíticos”, que no son otra cosa que partidarios de clóset de la derecha).
Al día siguiente de aquella elección se conocieron los datos duros de la odisea anulista: el resultado arrojó una participación del 40%, la anulación del voto del 4% y el 56% de abstención. Esto quiere decir que los miembros del partido abstencionista/priísta fueron los ganadores, mientras que el 4% de los votos anulistas fue a parar directo a las arcas plurinominales de los partidos con mayor bancada.
Traducción: el voto nulo favoreció directamente al PRI y al PAN. Fin de la trágica historia.

Ah, pero érase que se era que este cuento regresa a manera de insípida comedia. Los anulistas proponen nuevamente que salgamos a anular el voto para que los resultados se repitan en favor del PRI (y en menor medida del PAN). Por supuesto que no lo dicen así, pero no existe una sola razón técnica, lógica, formal y -ahora- histórica para que ocurra de otra manera: los votos anulados se traducen en más diputaciones plurinominales a favor del proyecto de desmantelamiento social de Peña Nieto, y en modo alguno a manera de repudio o castigo (encima, moral) a dicho proyecto. Punto y aparte.

Lo único que no me queda claro en esta historia repetida como farsa, es si los comediantes son los políticos de derechas (prestanombres de un proyecto transnacional y transexenal) y nosotros somos el público que ríe al deslegitimarlos simbólicamente, o si el papel de payasos nos corresponde a nosotros luego de haber desperdiciado -una vez más- el nada despreciable recurso del sufragio universal.
El mal chiste se cuenta solo y las risas grabadas resuenan en lontananza.





Un buen estribillo para esta tonadilla

No le falta razón a Armando Bartra cuando afirma que no debemos sobre dimensionar el rito electoral. Nos han vendido la falsa idea de que la democracia consiste en salir a votar un día cada tres o seis años y regresar a nuestras casas a picarnos las fosas nasales (u otras fosas aún mas abismales). No le falta razón y, sin embargo, hay que insistir en que votar bien (esto es, votar por los políticos que mantengan una postura en favor de las mayorías y en contra de todo proyecto contrario al bienestar de dichas mayorías) tampoco es moco de guajolote.

Recuerdo una anécdota que escuché quién sabe cuándo y quién dónde, en la que preguntaron a Fernando Delgadillo porqué sus canciones no llevan estribillo y él respondió que ese recurso es como meter una frase tonta en medio de un tema. Tiempo después le hicieron saber a Joaquín Sabina la opinión de Delgadillo y él comentó: es tan fácil como no escribir estribillos tontos.
Acá aplica esa misma lógica ¿no queremos que sean nuestros enemigos políticos quienes nos legislen y desgobiernen? La solución no es dejar de votar parejo, sino dejar de votar específicamente por nuestros enemigos políticos. 


Di ¡no! al bulling legislativo

Afirmar que “¡todos los políticos son iguales!” o “¡Que se vayan todos¡” son frases estridentes, efectistas y alcahuetas que sólo buscan desalentar la participación ciudadana (lo mismo que un México-Brasil sembrado cual mojón rancio el mero día de la elección) y cuyo tiempo de vida termina al momento del cierre de la última casilla. No hay plan maestro, ni siquiera hay plan de acción para el día siguiente, cuando se sepa cuál fue el porcentaje de votos anulados que se repartirán PRI y PAN.
El slogan en comento apedrea a dos pájaros al mismo tiempo. Uniforma a todos los políticos como una entidad única y sin matices y busca expiar la responsabilidad que tenemos todos ante este mega desmadre nacional.
¿Hay políticos honestos? Por supuesto que los hay. Es imposible -incluso estadísticamente- que ocurra de otra manera. 


Si el porcentaje de políticos honestos es del uno por ciento, votemos por ese uno por ciento, cerremos el capítulo electoral (o electorero) y vayamos a chingarle a la acción política del día a día, porque ese 1% electo no va a poder hacer nada en contra una cofradía de gángsters que -encima- tenga mayoría. No repitamos el error de darle carta blanca a las bancadas peñanietistas para que nos sigan haciendo bulling, rematando lo que aún queda por vender, aprobando las leyes que quedaron truncas en el check list de la anterior legislatura: la ley de aguas, la privatización de servicios de salud y educación, la vía libre a productos transgénicos, la penalización de las marchas y las leyes secundarias.




El voto como declaración de principios

Hay quienes insisten que el político mexicano es el paradigma de la corrupción y el cinismo. Entiendo que parte del “castigo ejemplar” que los anulistas pretenden asestarles (en esa lógica carente de toda lógica que consiste en repudiarlos dándoles más poder y deslegitimarlos otorgándoles mayor legitimidad formal) se debe al cinismo y la desfachatez que han mostrado para robar a plena luz del día y a la impudicia con que se han exhibido -para decirlo en terminología marxista- como cerdos en mierda.
Primero habría que insistir en que no todos los políticos son de esa especie. Equiparar a los pocos justos con los muchos que han prostituido su función es un acto tan irresponsable (iba a escribir “deleznable”, pero mejor no lo escribo y nomás lo pienso) que nos equipararía en algún punto con ellos mismos.
Segundo, habría que reconsiderar seriamente la idea falaz de ponderar al político mexicano como la fuente de todo mal y la corrupción encarnada. Si aún no han visto El Lobo de Wall Street de Martin Scorsese, denle gracias a Dios y eviten por todos los medios mirar esa mierda. En su lugar despáchense el documental Inside Job (Charles Ferguson, 2010), donde consta que, comparados con los banqueros, economistas, brokers, funcionarios y políticos de primer mundo, nuestros políticos resultan honestos ladrones de gallinas. Eso es corrupción y no mamadas, eso es cinismo, impunidad y cara dura. [Checad el link en los comentarios].

Lo cierto es que el sistema capitalista es intrínsecamente corrupto; así fue diseñado y ese es su funcionamiento hormonal. No exculpo de ninguna manera a nuestros raterillos de pueblo, lo que digo es que, para cambiar ese orden de cosas, lo pertinente no es desechar a la política, sino recuperarla utilizando incluso los mecanismos de la propia política institucional.
Lo que sugiero es que pensemos en el voto no como en la papeleta que va a resolver las cosas mágicamente, sino como una declaración de principios: un documento que nos vincule con tal o cual político (dándole alguna que otra arma para pelear en el congreso) y pinte una raya con los peñanietos de ocasión.



A votar, a sufragar que el país se va a acabar

Resumiendo: por supuesto que voy a votar y por supuesto que exhorto a votar a quienes consideren sensata, bien intencionada y medianamente sustentada esta reflexión. La lucha por frenar y luego revertir la situación de emergencia nacional por la que atravesamos pasa por varios frentes, pero en el principal tenemos que estar nosotros y más nos vale asumirlo ya. Esto se está desmoronando y lamento muchísimo escribirlo con tanta certeza.
Por otra parte, no soy tan ingenuo para no ver la obvia la descomposición al interior de los partidos; no hay a cuál irle, las campañas son una ofrenda al mal gusto y a la insolencia. Pero, seamos sinceros, también hay que voltear a ver la obvia descomposición al exterior de los partidos. La corrupción es -insisto- sistémica y no hay una sola institución pública o privada que se halle intacta. México funciona no a pesar, sino gracias a la corrupción.

Acabo ya con este choro infumable. Para los indecisos, dejo el link de algunas opiniones de gente a la que admiro y respeto y que bien podrían arrojar razonamientos útiles sobre el tema. La charla del análisis histórico del voto nulo resulta particularmente útil para entender el fenómeno desde una mayor perspectiva, pero los cuatro videos son de escucha obligada.

Reflexiones sobre el voto - Gerardo Fernández Noroña 

Análisis histórico del Voto 1 - Francisco Estrada y Gerardo de la Fuente
Análisis histórico del Voto 3 - Francisco Estrada y Gerardo de la Fuente
Razones para votar - Paco Ignacio Taibo II y Armando Bartra

Mi fórmula para estas elecciones (por si se lo preguntaban): voto a nivel federal para el Partido del Trabajo, el único que no entró al inconstitucional Pacto por México, ni votó a favor de las reformas estructurales, aunque a nivel local sí hizo alguna que otra chingadera (pero que postula a Gerardo Fernández Noroña como diputado plurinominal y ahí ya se ganaron mi buena voluntad) y voto a nivel local por MORENA.
Esto es lo que hay y esto es lo que tomo.


Nos vemos por acá el 8 de junio para hacer cuentas tristes o alegres, ya el tiempo lo dirá.

Abrazo
JQ

miércoles, 29 de abril de 2015

Minotauros


El Minotauro en su laberinto
El Minotauro en su propia jaula



lunes, 23 de marzo de 2015

Un par de tapas decorosas

Ilustración para la portada del número 275 de la revista de fantasía ilustrada Heavy Metal, prestigiosa hasta antes que la tomaran por asalto un grupo de indocumentados mexicanos.




Eve Kirarte, la modelo

Ilustración de portada para El Chamuco 324, acerca del uso del Partido Verde Ecologista como cacha votos del PRI.
Acá un par de videos de contexto.




Actividades de fin de mes



El sábado 28 de marzo tendremos un par de actividades en Ka’an Cómics. A las 11 AM da inicio una clínica de ilustración digital y a partir de las 16 y hasta las 19 horas, una sesión de firma de libros (preferentemente de los míos, pero si llevan libros y revistas de otros autores también se los firmo).
El formato de la clínica no me agrada en absoluto porque soy unitask y no puedo hablar, dibujar, chiflar y comer pinole al mismo tiempo, además de que me parece mortalmente aburrido ver a alguien dibujar durante dos o tres horas y en particular si ese alguien soy yo. Lo que haré será mostrar brevemente mi proceso de trabajo y -sobre todo- charlar, ver ejemplos, destazar archivos y responder cuantas dudas o preguntas me sea posible responder. Será más bien como un encuentro de dibujantes en el que se compartan tips y formas particulares de usar el software digital.


La sesión de firmas no tiene pierde y es una buena ocasión de dedicar los libros a quienes lo hayan comprado a través de Kichink! o cualquier otro punto de venta o quienes los adquieran en ese momento.

Nos vemos el sábado, pues. No sean divas y pasen aunque sea para saludar. 



*La clínica es gratuita pero hay que reservar lugar con Chrystian, de Ka’an.

martes, 17 de marzo de 2015

Incompatibilidad de menesteres

La viñeta de la discordia ¿de verdad era para tanto?


Así las cosas. Dejé de colaborar en la nueva era de La Mosca por incompatibilidad absoluta no tanto con la postura política de Hugo García Michel, su director, sino por el hecho de que esa postura contaminara el perfil de la revista y los volantazos hacia la derecha llevaran en esa dirección al resto de los colaboradores (en el primer número casi me disloco un hombro y se me sale el relleno cremosito). 

 En vísperas de la tercer aparición de la revista envié mi cartón de Buba que incluía una referencia a Milenio Diario, el periódico en el que escribe Hugo y, según me dijo, varios de sus amigos y otros colaboradores de La Mosca. Me pidió amablemente que cambiara esa viñeta y le dije que no. Me explicó los motivos por los que le parecía inapropiada su publicación (motivos personales) y le dije que era un chiste o referencia del que yo me hacía responsable y que a estas alturas me he ganado el derecho a decir lo que quiera. Considero que Milenio es un diario vendido, que funge como correveydile del sistema -lo cual no quiere decir que todos sus colaboradores lo sean, conozco al menos un par de personas respetables publicando ahí- y aunque estuviera equivocado igual tengo derecho a decir lo que pienso. Ahí terminó mi relación laboral con La Mosca y con Hugo. Hoy terminó lo poco que quedaba de mi relación personal con ambos.


Recientemente tuvimos un agrio intercambio de lineas en Facebook, a propósito de una de sus irresponsables y banales reflexiones políticas. Es verdad que lo estuve jodiendo un poco y me bloqueó, pero también es verdad que las abominaciones que salen de su teclado hacen referencia a gente que piensa como yo, así que de alguna manera me tocan las pedradas. Después del bloqueo mi patética iracundia salió a relucir y publiqué una serie de comentarios muy violentos y léperos acerca de Hugo y la revista. Lamento las palabrotas pero sostengo el espíritu de mi crítica y creo que merezco estar molesto, que no es lo mismo que iracundo (okey, okey, ya entendí) aunque ambos debemos cuidar ese tipo de exabruptos en espacios públicos. Lo cierto es que si no me hubiera bloqueado él, lo hubiera tenido que declarar inexistente yo mismo en algún otro momento. 


La opinión personal de Hugo me la reservo para rumiar en privado. La de su trabajo como columnista -que es público- la externo muy brevemente y de manera más o menos críptica. Cada quien tiene derecho a pasar a la historia y a ser recordado (si es recordado) como quiera. Cada quien puede tener la postura política que guste y a hacerla pública (faltaba más) pero que no espere que la gente le respete si él se esmera en faltarle el respeto. Cada uno escoge cómo ganarse el pan que se lleva a la boca y el papel de baño que se lleva a la cola. Yo, personalmente, escojo una columna que se publica en cierto periodicucho y que sólo sirve para fomentar el odio hacia todos aquellos que no agachan la cabeza ni entregan la dignidad y el esfínter a su cleptócrata de confianza.

Y hablando de tareas nauseabundas, la chamba principal de los grandes flatos, perdón, las grandes plumas de Milenio es bastante sencilla: repetir matrices de opinión. Les recomiendo de la manera más atenta y entusiasta que se tomen el tiempo para escuchar la charla de Carlos Fazio y Jorge Mansilla “Terrorismo mediático”; para entender a detalle cómo operan los medios masivos de condicionamiento de masas. Por ahí se menciona a Carlos Marín, a Ciro Gómez, a Brozo y demás próceres del chayote. Imperdible y edificante charla, les doy mi palabra de que les va a ser de mucha utilidad.

Ya de salida comentaré, para no dejar nada sobre la mesa (además del hígado) que sigo teniendo un gran aprecio por la primer época de la revista, que fue un espacio invaluable para mi crecimiento profesional y que, sin falsa modestia, se que contribuí a hacer memorable.
Dios tenga en su santa gloria a esa vieja, noble Mosca y que colme de la materia fecal que tanto gusta a su especie a la triste y lamentable Mosca actual.